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PostHeaderIcon LA GOTA DE AGUA EN LA PUNTA DE UNA ZARZA

El hombre es parecido, si no igual,
a la postrera gota de lluvia que cae,
y se prende en la punta de una zarza,
escuálida rama,
donde se cimbrea al aire que tenue respira,
y allí aguanta por segundos transparente,
el equilibrio imperfecto que impera en el mundo,
hasta que cansada cae en tierra,
en la que desaparece hasta el ocaso,
lo que llamamos siglos sin fin,
en esperanzada espera de otra vida,
la belleza que aparezca sin borrarse,
y en nosotros reviva,
así hasta saber:
¿quiénes somos?
¿de dónde venimos?
¿dónde vamos?

Lo pregunto colgado de la zarza,
soy yo lira que el viento hace sonar,
mientras miro a uno y otro lado y solo alcanzo,
a ver con los ojos, otros que igual brillan en la oscuridad,
mientras se hacen las mismas preguntas,
interrogaciones que de saberse cambien el orbe,
a la persona y den que pensar,
si todo es como predican,
si nada se parece a la realidad.

Hay otras metas para alcanzar,
cúspides a las que subir,
desiertos y arenas para andar,
todo sirve para erradicar la amargura,
el aire mortal que respiramos,
la risa con la que nos alegramos,
y la música con la que soñamos.

Vivir, sí, sabiendo,
los secretos que guardan la palabras,
los escondidos rincones del alma,
pues es la carne liviana,
de la que no nos podemos fiar.

Los ojos radiantes,
la cara eufórica,
y todos cantando,
como amanece el día,
y vuelven los pájaros sin nido,
en busca de la libertad.

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PostHeaderIcon Ayer es un recuerdo

Desaparece entre los dedos los deseos,
cuando no mueren enterrados,
al igual que ocurre con las memorias,
tras montañas de silencios,
aquellos que nos fueron regalados.

Ayer es un recuerdo,
olvidado en el pasado,
hoy es ya el presente,
acaso sujeto, acaso alocado.

A quien tal me dice y clama,
no le tengo conmiseración,
no es él por quien yo lloro,
ni mis preces elevo al Señor,
sino por quien no escucha,
las alegrías por omisión.

Ayer es ya un recuerdo,
olvidado en el pasado,
hoy es ya el presente,
acaso sujeto, acaso alocado.

Son sus lágrimas mortales,
fraguadas en la helada oscuridad,
aquellas que nacen solas,
bajo el silencio y la soledad.

Ayer es un recuerdo,
olvidado en el pasado,
hoy es ya el presente,
acaso sujeto, acaso alocado.

Compungen de pena sus letanías,
cuando el sol aún radiante,
regala generoso la claridad,
la luz que guía al caminante.

Ayer es un recuerdo,
olvidado en el pasado,
hoy es ya el presente,
acaso sujeto, acaso alocado.

Ignoro aquellos caminos,
que nos conducen cercanos,
a vivir con la alegría,
la aspiración de todo humano.

Ayer es un recuerdo,
olvidado en el pasado,
hoy es ya el presente,
sujeto o alocado.

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PostHeaderIcon Mi espejo

Me miro en el mismo espejo.
cuando en la silla me subía,
pues solo alcanzaba a verme,
poco más que la frente y las mejillas.

Han pasado tantos años,
que apenas si recordar podía,
cuando jugaba con él,
haciendo mil gollerías.

Pasado el tiempo hoy refleja,
la edad que prometía,
cuando subido en la silla,
desde ella me veía.

¡Ay!, si el espejo pudiera hablar,
cuantas cosas contaría,
secretos que guarda la alcoba,
donde colgado lo tenía.

Con el paso de los años,
también él envejecía,
que el azogue se corrió,
hasta pintar dos lunas en su agonía.

Al cabo cumple los años,
por San José que es mi santo,
que fue presente de mi tía,
que así pagaba lo mucho que me quería.

Quiero con estas palabras,
reconocerle ya sin vida,
que al suelo se me cayó,
por querer limpiarle,
que el paso del tiempo le acumuló,
una vejez tan infame,
que para poderse ver,
mil jerigonzas hacía,
tratando de que me cogiera,
la cara cual yo la tenía.

No fue venganza,
tan solo un lapsus,
sin duda la edad,
fue la responsable,
de que le estrellara,
en acto tan abominable.

Mi espejo ya no es espejo,
sino triste y patética soledad,
es por eso que su dueño,
ande perdido sin atreverse a entrar,
que al cabo viene a ser lo mismo,
para no quererse retratar.

Total para verse viejo,
lleno de canas y arrugas,
para tan triste velada,
es mejor no acordarse de prácticamente nada.

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PostHeaderIcon El bigote de doña Adusta

Así la decían y no era su nombre, tampoco que usara bigote, si bien el rostro la afeaban tres cerdas negras e hirsutas, perpendiculares al mundo que miraba, y que de ellas decían, aquellos más próximos, que sus raíces se hundían y clavaban en su alma, de ahí que la transformaran la cara hasta hacérsela jeroglífica, mal encarada y peor dibujada.
Doña Anuncia, que no Adusta, un día, una mañana, contempló la sonrisa de un niño a ella dirigida y cambió. De forma radical, que aquel gesto la elevó al cielo, aquel que amanece sin nubes y espera que el sol resplandezca en todo su esplendor.
Por ello determinó cortarse las cerdas, las tres banderillas negras que tanto afeaban a su rostro. No sin dificultad, sabida por intento anteriores logró con unas tijeras de filo recio y en días alternos, cortarlas. Pero, ¡ay!, dejaron unos puntos negros, unas manchas, lunares que atraían a quienes los miraban con curiosidad.
Por ello tomó igualmente la resolución de erradicarlos de cuajo, arrancarlos de una vez por todas. Con unas pinzas a propósito, en casa del herrero, se dejó hacer. Y ¡oh maravilla!. Doña Anuncia dejó de ser la persona adusta que decían para de una vez enseñorear su verdadero nombre.
Filomeno de los Palomos, marido, jefe máximo de la policía local, curtido en cien batallas, dice que en todo momento enfrentados a ellas, a las batallas, con ardor guerrero que añadía que transpiraba por todos y cada uno de sus poros y tuerto por haberse clavado una de las cerdas de su señora, en un descuido sin premeditación, que pasó rozándola sin darle la espalda, celebró el cambio experimentado por Anuncia con tal celo y dedicación que se subió a la mesa de su despacho, así al menos lo contó uno de sus subordinados que le cogió en el momento exacto de la exaltación, y allí subido, taconeando no se sabe el qué y elevando los brazos por encima de la cabeza hasta casi alcanzar el techo, celebraba la noticia por todo lo alto.
Doña Anuncia, obrado el milagro se acercó al altar. Y fue entonces cuando, con la sonrisa aprendida regala el gesto amable de sus labios a todos cuantos la miran y a la vez se alegran de verla reírse, sin bigote y sin aquella adustez que confundían debido a la tres cerdas que como banderillas negras afeaban su cara.
Todo porque la sonrisa de un niño recién nacido, la acercó al altar.

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PostHeaderIcon Tuerto el uno, invidente el otro.

Lo son los que están allí,
el uno porque apenas si ve,
el otro porque palpa y no advierte,
erróneamente se creen políticos excelentes,
cuando solo buscan medrar,
con bazas tan indecentes.

Bien sabemos que éstos son,
personas de ruin rango,
es por ello que pretenden,
en España ocupar el mando.

Incuria es su estratégica como pobre postura,
esa que lerdos intentan imponer,
bajo tan torva y desleal mentira,
para así rayar todos a su altura,
la que no levanta un palmo de sus pies.

Los ahora majaderos, necios y molestos,
aspirantes sin caché,
bajo tan somero engaño,
intentan a su pueblo deshacer.

Pues por encima están sus ansias,
cuando el relamido currículum les falla,
se revisten de mil y una falsedades,
con la aquiescencia de los que callan.

Borrémosles del mapa,
ello sería la demostración,
una vez rebatida tan peregrina afirmación,
de que cuatrocientos años no son nada.
Cabalgando van por la vida,
sin que a nadie parece le importe,
ya sea paisano vecino,
sino conforman su corte.

Todo al cabo es debilidad,
pues de haberles cercenado a tiempo,
hoy no estaríamos hablando,
de tan pueril desencuentro.

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PostHeaderIcon Puerta al infinito

Advierto la última puerta, próxima y escondida,
verdad es, por mas que evanescente,
pues aparece y desaparece como fantasma,
escondido implacable detrás de la vida.

Temo ahora que un golpe de viento la abra,
cuando inconsciente la curiosidad me arrastra,
y pienso que dentro me espera el infinito ciego,
como postrer suspiro a cuanto aquí me ata.

Qué me espera si no un paisaje desolado,
acaso la soledad que arropa el frío del alma,
que el cuerpo igualmente aterido queda,
como harapo deshecho del abismo colgado.

Busco en vano alrededor para encontrar en los recuerdos,
aquellas respuestas que a mis preguntas satisfagan,
pues solo artificios, confundidos inventos llegan,
de los que nunca consigo esclarecer, poco o nada.

Bendita edad la que atrás dejé,
donde el día empezaba con la mañana,
y eran las horas siempre fuente de risas granas,
por donde en el horizonte se vislumbraban,
las opacas siluetas que a la existencia rigen,
cuantas veces el calor del optimismo lo demandaban.

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PostHeaderIcon ESPERO ALGO MÁS

Dime tu nombre
y te diré quien soy,
un hombre en el umbral de la vida,
un ser en la disyuntiva,
de querer quedarse cuando es obligado irse.

Me pesan los huesos, como si fueran de acero,
la sangre me fluye en un río de hielo,
aquella que me hacía vivir y soñar,
recoger los alientos de las golondrinas jóvenes,
el aire donde me muevo y respiro,
el estallido del rayo antes de tronar.

Ven si quieres,
yo te espero,
te abro mi corazón de par en par,
busco un alma gemela a la mía,
feliz en el tiempo en el que pasar y gozar.

Me he quedado solo,
sin nadie a quien poder contemplar,
es ya la caverna oscura,
sin focos ni luces con las que alumbrar.

Todas se fueron apagando,
una a una hasta el final,
con aquel delirio,
con la misma ansia,
como si el tiempo,
concluyera ya.

No, no me digas tu nombre,
tampoco quiero saber más,
¿acaso me sirve de algo?,
la carta que escribo,
el remite que pongo,
la dirección en blanco,
el verso que canto,
la lágrima que derramo,
el miedo que paso,
y por encima, resplandece y brilla,
el alma que espera,
como si quisiera,
como si mañana, en el cielo, sobre la nube que pinto,
algo más existiera.

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PostHeaderIcon COMO SI NADA PASARA

El hombre gritaba,
con palabra manchada,
increpaba a las nubes,
por desamor y por nada,
que así le dejó,
cuando airada se marchó,
la mujer, la que dijo que le amaba.

Este es el resumen,
tras una intensa jornada,
lo que pasé al lado,
del mortal enamorado,
aquel que culpaba al viento,
a la luz que se debate en el aire,
y a todo cuanto delante pasaba,
con sus ojos llorosos,
anegados por las lágrimas.

Con la daga del desprecio le dejó,
sobre negro asfalto de lava,
construido de volcanes,
donde se forjan espadas,
hechas de estrépito y algarabías,
de oscuros desencuentros,
guerras sin palabras.

Aquí se rompió el novicio corazón,
tragado por el primer combate,
aquel que a muerte luchó,
cuando el confuso orgullo no le advirtió,
que la conquista era baratija, puro dislate.

Ahora lo sabe y escribe,
felices coplas que canta,
rimas que compone solo,
para alegrarse el ánima,
pues triste quedó mi amigo,
cuando de su casa huyó,
la que le dijo que le amaba.

Eva volvió al Paraíso,
ese donde crecen las manzanas,
pues ahora las toma de postre,
como si nada pasara,
que allí nació la fémina,
para remecerse ufana en la rama,
desde donde contempla el mundo,
como si nada pasara.

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PostHeaderIcon LA MENTIRA

El engaño es un abismo,
un árido desierto en la inmensidad perdido,
negra nube donde el silencio clama a gritos,
estruendos y alaridos sin ritmo.

Mentir es torcer la lógica natural,
navegar sin rumbo por un mar inexistente,
camino de piedras donde las pisadas,
ocultan la verdad que clama dolorida.

No inviertas el devenir establecido,
está marcado a buril por la palabra,
aquella que brota del pensamiento,
dejando limpio el fanal por donde se escapa.

Ven sin trabas, exenta de toda maldad,
déjame que te admire y contemple,
espero la canción, el cántico angelical,
el que fue tuyo y de nadie más.

Falso será quien mirando ciego ve,
aquello que no existe sino en sueños,
quien hace de la farsa quimera y vida suya,
hasta que confuso caiga desangrado.

Ven, sí, ven limpia de miserias,
que la luz del sol te haga resplandecer,
solo así serás tú,
solo así, te espero yo.

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PostHeaderIcon DECIDME QUE NO OS AMÉ

Siendo que soy capaz de todo,
por vos quiero confesar,
que encontrándome en este mundo solo,
mi gran ilusión era mendigar,
la totalidad de vuestro amor,
para sentir vida e ilusión,
aquella que, si por mi fuera,
dejaría que me traspasara de pasión.

Sin medida lucho fiero,
como león enjaulado buscando,
cuanto que escondes y yo no encuentro,
aunque sé que en el pecho llevas,
destemplanza y miedo para revelar que te amo.

Repróchame el temor que te infundí,
para la negativa que asoma a tus ojos,
era el deseo ferviente que anida inclemente,
ese querer que dentro me arde y quema,
cuando confundido me acerqué hasta ti.

Aroma es tu olor,
alegría tu mirar,
déjame al menos a mi,
recordarte una vez más,
el gozo que se siente al vivir.

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