Posteado por José Luis Martín | Fábulas | Miércoles 17 Febrero 2010 15:36
A mi lado, junto a mi cuerpo que se debatía entre el sueño y el ansia de estar despierto, algo muy próximo dejaba un hedor nauseabundo. Lo toqué con la mano, en el sopor, distinguí mi pecho. Era la muerte.