2010 Julio | Poemas y fábulas - Part 2

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PALIDECEN LAS ROSAS DE AYER

Posteado por José Luis Martín | Poesías | Martes 6 Julio 2010 18:44

 

Me enamoré de la rosa de tú corazón,

a medida que esta se fue marchitando,

palideciendo sus pétalos rojos,

desmoronándose tan bella flor,

todo mi ser se perdió hundido,

dentro de la desesperada abdicación.

 

Recuerdo y me complazco contigo,

como si nunca te hubieras marchado,

que solo la evocación me salva y me vale,

capaz de aliviar tan negro marasmo,

por eso ensueño del alma,

imaginación alegre de momentos perdidos,

te mimo, te beso y te quiero,

mientras rendido imploro tú ardiente oscuridad.

 

Confesé mi amor a gritos lleno,

cual poseso de un tesoro que tuviera,

ricas gemas y mejores diamantes,

granates, rubíes y brillantes,

de oro y plata las palmeras hechos.

 

Cargo ahora con la penitencia plena,

un universo encontrado sin respuestas,

mil preguntas y tantas interrogaciones,

que ahogado siempre en ellos,

ando por los caminos perdido,

como si de nuevo encontrarte,

factible fuera.

 

                                                           

LA BELLEZA QUE UNE A LAS ALMAS

Posteado por José Luis Martín | Ensayos | Lunes 5 Julio 2010 18:37

 

Cuando el jardinero descubrió que aquella flor, nacida en su jardín, era la más bella de todas cuantas había criado, la hizo suya pues se enamoró como un niño de ella y para siempre.

Fue un amor tan intenso, confesaría tiempo después, que de haber durado más de los cinco días que duró la flor sin marchitarse, hubiera dejado al amante jardinero sin el más leve hálito de vida.

Lo mismo le pasó al hombre que, paseando a la orilla de un arroyo próximo descubrió una amapola a punto de estallar en pétalos rojos. Claro que, esta flor apenas si duro más allá de un día. No obstante, fue el tiempo suficiente para que el paseante y el jardinero, cuando el sol se apagaba por poniente dibujando arreboles de oro, confluyeran mirando, entre lágrimas, cada uno a su flor que tan raudas se extinguían.

Aquellos dos hombres se encontraron y se reconocieron en sentimientos tan parecidos que, el uno al otro se borraron las lágrimas que de sus ojos fluían.

Hoy, los dos, cuidan con esmero el propio jardín, los dos riegan las plantas, los dos miman las flores que de ellas surgen y cuando en la tarde descansan, sentados en las hamacas del porche, hablan y se encandilan con la belleza obtenida.

 

- Siendo efímera la belleza, el recuerdo, sin embargo, se prolonga por toda la vida – dijo uno de ellos.

- Junto a la hermosura, no lo olvides, -respondió este- existe también la fragancia y aún por encima, el momento sutil en el que se nos permitió contemplar, con la alegría que alienta a nuestros corazones, su perfección.

 

 

                                                  

TRISTE ES LA SOMBRA

Posteado por José Luis Martín | Poesías | Viernes 2 Julio 2010 18:23

Nube que empaña el horizonte,
pájaro de acongojado piar
allí donde retumban los truenos,
vacío está el nido de olvidado trinar.

Triste es el sino de los hombres,
morir cuando menos queremos,
amar cuando menos podemos.
Áspero es el camino que sombras recorremos.

Se clama sin esperanza y en ella se muere,
que no es la montaña fe suficiente,
ni todos los tesoros del mundo las riquezas.
Sólo el amor, por un instante, nos hace inmortales.

Amar es ser amado,
es la herida que produce el dolor más profundo,
es el momento por ambos compartido.
Que lo uno, sin lo otro, no se comprenden.

Quiso la sombra cortar la rosa del rosal,
luz roja, capullo encendido,
líquido hirviente, parte del corazón.
A sabiendas, en él me pinché con tus espinas.

Ay, soledad  que me guarda el ansia,
amor del dolor que llora entre risas,
rosa morada que enjuga mis lágrimas.
Todo es el anhelo que completo, cobija el alma.

EL PASILLO DEL CONVENTO

Posteado por José Luis Martín | Ensayos | Jueves 1 Julio 2010 18:50

Sor Anunciación de los Santos Pastores, cada vez que tenía que cruzar el pasillo del convento, donde su vocación la había llevado, tomaba, al menos una hora, en meditar en todos y cada uno de los peligros que podrían suponerla aquellos mal contados cinco pasos. Durante este tiempo de reflexión profunda se daba a todos los santos y curia celestial, para ser preservada de cualquier contingencia en la travesía.

Esta monja, decían las hermanas en el claustro sin apenas extrañarse, tenía por su esclarecidas virtudes, línea directa con San Cristobal, el patrón de los conductores distraídos, así como con su hermana muerta, cincuenta años antes en un paso de cebra perfectamente señalizado.

Merced a esta costumbre, de tan elevados fundamentos, no se tienen, que al menos a esta hora sepamos, noticias de ningún accidente en el pasillo nombrado.

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