¡Ay, Señor, Señor!
Ayer era yo un niño
y hoy soy un hombre mayor.

Ceniza de lo que fuera fuerza,
recogida pavesa de un anciano,
ese que tan lento pasea,
piano, piano.

Miraba ayer al sol esconderse,
con el pasmo presente de un milagro,
que en la mañana le vi nacer,
y hoy le siento perderse.

Rama soy del olivo,
sin que al tronco me pueda parecer,
que ayer cumplí años,
y apenas si recuerdo los últimos tres.

Sufro el castigo de antemano,
por no recordar el ayer,
como si importante fuera,
en los mismos pecados caer.

A destiempo comprendo ahora,
los años que malgasté,
es por eso que no lloro,
las horas que desprecié.

Ayer era yo un niño,
y hoy soy un señor.

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