Triste el sino de los hombres,
morir cuando menos queremos,
amar cuando menos podemos.
Áspero es el camino que como sombras recorremos.

Se clama sin esperanza y en ella se muere,
que no es la montaña fe suficiente,
ni todos los tesoros del mundo las riquezas.
Solo el amor, por instantes nos hace inmortales.

Amar es ser amado,
es la herida que produce el sabor más profundo,
es el momento infinito por ambos compartido.
Que lo uno, sin lo otro, no se comprendería.

Quiso la sombra cortar la rosa del rosal,
luz roja, capullo encendido,
hirviente líquido que parte henchido el corazón.
A sabiendas, en él me pinche con tus espinas.

¡Ay! soledad que me guarda el ansia,
amor del dolor que entre risas llora,
rosa morada que enjuga mis lágrimas.
Todo es anhelo que compendia el alma.

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