Me besa el sol en la frente,

con fruición angelical,

que tendrán las mujeres, madre,

las féminas, que tan bien los dan.

                                

Ayer miré tu ventana,

por ver si estaba allí,

que me admira que me jures,

que sólo piensas en mí.

                       

Por el rabillo del ojo te vi

toda mar y todo río,

al menos corriente de agua eras,

la sed que anhela el corazón mío.

                        

Oyendo tú voz cantar,

en el sueño de mi vida,

llorabas por los que tristes

caminamos, cansados de tanto andar.

                                

Violeta te puso tu madre,

el nombre de aquella flor,

con ella vas por la vida,

por eso te envidio yo.

                           

Si supieras que te aguardo,

desde el infinito, amor,

no demorarías tu paso,

jugando con las estrellas,

las luces y su fulgor.

                                                        

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