Golondrina que vuela,
ven a mi mano,
yo te haré un nido,
de pétalos blancos.

Envidia te tengo,
¡ay! golondrina,
porque surcas los aires,
sin gasolina.

Ser como tú sería,
todo un milagro,
nadar en el aire,
como los pájaros.

Dios no te hizo,
sino sutil,
para que el mundo,
grosero y vil,
advierta que tienes,
como los ángeles,
el pecho de amapola,
el pico de nardo
y todo a la vez,
cuando te alejas
o te dejas ver.

Ven golondrina,
ven a mis manos,
blanquearé tus plumas,
de ajo blanco.

Si así lo quieres,
yo iré contigo,
en la nube nos perderemos,
los dos juntitos.

Unidos iremos,
al mismo cielo,
allí donde se pierden,
los mil luceros.

Tocar la gloria,
para mi sería,
el anhelo soñado,
todos los días.

Tú trino oigo,
por las mañanas,
cuando me despiertas,
al rayar el alba.

Así risueño,
me enfrento al día,
riendo la suerte,
de tú compañía.

Aquí termina,
el canto tuyo,
que lo aprendí,
mientras te escucho.

Te quiero ave,
del buen trinar,
de todos los pájaros,
de ti, me fui a enamorar.

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