Margarito Filomenos no se entera,

¡acaso no adviertes que te miran!

Son unos ojos tan grandes,

verde esmeralda de amor,

que golpean tu espalda con desazón.

 

Mira a quien bien te mira,

vuelve tu cabeza para ver,

son los ojos que cansados

aún brillan como el amanecer.

Si vivieras en este mundo, los verías renacer.

 

Valdeamor, linda mujer,

por qué no le reclamas tú,

puesto que no se decide él.

Recuerda que en el cielo, a los luceros,

se les llama, del amor, mensajeros.

 

Verdes como la mar,

tus ojos son la esperanza,

panal que de miel desgrana,

de la noche a la mañana.

Despierta Margarito, que alumbra el día.

 

Grítale, haz que te escuche,

no dejes que el hombre se esconda,

advierte que llega la primavera,

que gente hay que solas se pierden,

sin acabar el cuento de la lechera.

 

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