El milagro de mis días,
la primera risa de mis horas,
el iris ensueño de un infante,
la alegría de un adolescente.

Silencio. Es mi madre.

La que acuna entre sus manos
mi cabeza atormentada,
la que mece entre sus brazos,
mi roto corazón angustiado.

Silencio. Es mi madre.

Calle el ruido. Venza el amor,
la dulce esperanza de mis sueños
la fuerza irresistible que repara la inquietud,
el alborotado trino de mis noches.

Silencio. Es mi madre.

El recuerdo que acaricia mi cabeza,
que me besa los dedos uno a uno,
la que arroja de mi la tristeza,
la que disipa el miedo de mis sombras.

Silencio. Es mi madre.

De añorarla tanto me duele el alma,
y mis sienes palpitan con sus besos,
remembranza evocada y no perdida,
del espejo donde feliz guardo su memoria.

Silencio, es mi madre.

Un recodo me falta para verla,
un segundo en la memoria del tiempo,
la eternidad de un reencuentro,
la realidad de lo desconocido.

Silencio. Es mi madre.

Y la veo y se me acerca.
A besarme la frente,
como ayer, como siempre,
como el hoy presente.

Silencio. Estoy con mi madre.

A mi madre, Elisa

Related Posts with Thumbnails