¡Señor!. Si no hay nada.
¿Sería posible?
No, no me dejarías pensar,
no escribir,
no llorar.

Paso por la vida andando,
corriendo voy por la vida.
Sólo tú me amparas,
sombra eres, radiante sol, solo tú.

Mis ansias, mis suspiros, mis lágrimas,
puedo con la carga y me río,
pienso en el límite sin fin.
nada hay y yo lo niego.

El corazón ama y la mente,
sin tu presencia, sin tu ausencia,
tristeza y risa se confunden.
Las dos conjugan la vida más allá.

Miro la tarde que declina
y espero. Huelo el fin.
Está cerca el principio.
Sólo tu me esperas.

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